Una casa real del Alpago, marcada por símbolos alquímicos, convertida en puente entre territorio y novela.

En Valdenoghèr, en el territorio de Tambre, se encuentra una singular vivienda conocida como Casa del Alquimista. Su estructura, sus elementos simbólicos y la tradición que la rodea la han convertido en un punto cultural del Alpago. La Región del Véneto la incluye en sus recorridos dedicados a la alquimia y al patrimonio local.
En el proyecto narrativo, la casa se lee a través del lenguaje de la Obra: Nigredo, Albedo y Rubedo se convierten en tres etapas simbólicas de una transformación. El athanor, los signos de Mercurio y los detalles arquitectónicos no se presentan como pruebas de hechos novelescos, sino como materia real sobre la que trabaja la ficción.
En La Resa dei Conti nel Giardino della Serenissima, la Casa del Alquimista se convierte en lugar de conocimiento, huida y preparación. Da a la saga un punto físico: el lector puede salir de la página y encontrar un edificio que ya posee su propia memoria.
Aquí el proyecto de las Vías del Alquimista encontró su forma más clara: el libro ofrece el hilo narrativo, el sitio web el mapa y el territorio la experiencia real.